Un chico se muda a un piso nuevo. El de la mudanza está cachondo con su mono y lleva echándole un ojo a su frecuentador desde que empezó el trabajo. Le dice que él también quiere ser modelo y le pregunta si tiene lo que hay que tener... ¿Por qué no me dejas que te folle primero? ¡Entonces te lo diré! La química es instantánea y ambos claramente lo disfrutan.